
Han de venir a mi doce constelaciones,
hasta que pueda levantar los ojos,
han de perecer en mi doce lagrimas de bruma,
hasta que pueda rodar por el campo.
¿Volverás algún dia?
Mortuorias migajas de tardes extraviadas quedan en mi bolso viejo,
opacas letanias rondan mis pasos inseguros en derredor de la inminente bruma.
Como en un sueño de otoño milenario arrastro mis pies...
Como en una pesadilla ahogo mi grito resignado...
¿Te miraré en una tarde de antaño?
ya la lluvia se ha llevado la lozania de la mañana,
el viento ha hecho volar la voz de una ilusión distorsionada
¿Me verás cuando ya haya partido?
Los viejos muros de la habitación están absorviendo los últimos
dibujos de una historia, no se si quedará algo, tal vez el marmol frio
petrificará el espanto de haber muerto sin vivir...
Quiero calmar mi angustia con herida letal,
tanto tiempo pasó, tantos atardeceres cabalgaron por tu boca,
tanta arena cubrió los siglos de espanto que ya no se qué soy...
ya no sabes quien soy.
Hemos confundido un sueño que quiso nacer alba,
pero que terminó por morir cuando muere la noche.
Ahora solo sientate junto a mí a ver el triste cortejo.


