Despertar en una atardecer con los ojos confundidos en busca de un esquivo amanecer,
Sintiendo la magullada piel inhalando las últimas partículas del aire,
viendo como se vierte sobre mi el hedor de escenas entrecortadas...
Como se diluyen en los acribillados espacios los esperados finales felices.
Mis oscuras manos van rasgando una puerta sin bisagras, sin sentido, sin sendero.
No se por qué mi andar es calmo, no se por qué mis pasos me guían hacia el abismo desconocido de siempre
Me empapo en un sudor añejo, vaporoso, etéreo.
Mi lengua se desgarra en cada agrio cortejo de proyecciones inconclusas.
Mi respirar ya se ha cansado, me cuesta sostenerme en este último hálito de vida,
Tu lucha ha terminado, pero mucho antes del inicio del final.
Solo puedo ver en esta hora como aparecen las sombras de algo que fue en un día que nos parece casi irreal.
Solo puedo tragar este amargo licor de la desesperanza y del desamor,
Amargura que me acompañará por el resto de esta larga y sombría noche,
noche que se resiste a abandonarnos, que nos encadena y nos ciega.
