domingo, 27 de abril de 2008

Tristemente ajena....


Sucede que a veces me canso de mirarte y odiarte cada vez más,

Sucede que me mutila el hecho de convivir de la mano de la desolación.

Cada vez que las lágrimas caen por mi debilitado rostro,

logran colarse por mi boca entreabierta,

Sucede que su amargo sabor se mezcla con la

implacable cercanía del olvido...

Las cuatro bestias hicieron estragos en mi piel, dejándome herida de muerte.

Sucede que en esta incursión absurda, he caido al vacío una y otra vez...

He sentido en mis visceras el torrente acribillador de mi/tu último tiempo...

Pasa que miro desde afuera y me empapo de de dolor,

es entonces.... cuando vuelvo a tí...mi más fiel compañera...

La oscuridad...

sábado, 19 de abril de 2008

Valdrá la pena un título?


Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.Daría más valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo DIA sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo"


Gabriel García Márquez.


Aunque alguien por ahí me comentó que no es de su autoría.... y aunque no lo fuera.... es preciso ya que fue publicada justo despues que se le diagnosticara ese cáncer que lo ha tenido como esas estrellas que me confunden.

Quién no se ha sentido asi? Quién no ha visto la vida escaparse de las manos? y no hablo tan solo de esa vida física, si no también de esa que día a día lucha por no perecer.....

viernes, 18 de abril de 2008

Frio en la ventana


Aquella noche, me di mil vueltas por el interminable pasillo de mi pequeña casa, sentía una extraña sesanción en el aire... torbellinos de inquietudes penetraban lentamente en mis decadentes horas de tristeza.A ratos me dejaba caer lentamente en el desgastado cubrepiso, ese adquirido en una liquidación de objetos deshechados por inutiles, allí, justamente donde vendían sus horas las personas que se decían abandonadas por el tiempo.Sentía la textura áspera de recuerdos aprisionados, me ponía de pie, de vez en cuando, como para esperar estoicamente el descenlace fatal, pero luego volvía a caer.... pronto iniciaba mi larga caminata en este espacio ampliamente reducido... por los siglos de los siglos.... Hasta que apoyé mi cabeza en el vidrio de mi ventana y sentí el frio de la mañana, casi tan frío, como nuestra última mirada.... y supe que mi muerte había comenzado...