viernes, 12 de septiembre de 2008

Ironía


Aquella noche la Ironía hizo su jugada maestra,
movió una carta aquí, otra allá y todo quedó en nada,
tal como ella lo planeó.

En su absurda técnica, nos permitió recordar viejas estrategias,
nos dejó creer que manejabamos el juego a nuestro antojo,
nos manipuló haciéndonos pensar que esta vez si ganariamos,
más el tiempo fue su gélido aliado y nos petrificó.

Aquella noche, nos embriagamos en risas y espantos,
vibramos con la mesura de lo irracional,
nos ahogamos en vientos amorfos que sin piedad golpeaban nuestros rostros.

Que cruel, la ironía seguía mirándonos con esa perversa sonrisa,
como presagiando la culminación de una era,
el apocalipsis de un extraño recuerdo.

Aquella noche, esta ironía, disfrutó a concho las destructivas adversidades,
desgustó lentamente cada pedazo nuestro que caía sobre la mesa,
saboreó nuestras extremidades, jactándose de su macabra victoria.

Siniestra ironía, tan hábil para delinear espacios inexistentes,
profundas estocadas en medio de la casualidad inducida...

Aquella noche, ella dio su veredicto,
aquella noche nos sentenció a la distancia,
a esa distancia que ya conociamos pero que nunca quisimos invitar a nuestra mesa...

Aquella noche la Ironía sacó de bolsa uno de esos cigarrillos largos,
lo encendió y nos lanzó, implacable, el humo en la cara...


Aquella noche todo quedó en nada,
tal como ella lo planeó.

3 comentarios:

dijo...

la ironía se instala en nuestras noches, nuestro días, no puedo felicitarla...
mil besos

MAR dijo...

Maldita ironía, mala, perversa, seductora y adicta...siempre aparece para reírse de nuestros fracasos.
Fuerza, mujer, fuerza!!!!!

rule dijo...

Encantadisimo de conocerte.