lunes, 15 de septiembre de 2008

Muerte súbita


La última frase no estaba dicha,
la última palabra aun no había sido pronunciada,
nadie pensó que quedaba espacio para la duda,
sin embargo, la fria brisa de la mañana auguraba
lo que no se habia dicho.

Nadie dijo que el final era una muerte súbita,
una mutilación del alma,
una evaporación del silencio.

Todo apareció como un torbellino, enredando los tonos violetas,
confundiendo los diáfanos contornos de tu silueta.
Se acercó lentamente desde la vereda de enfrente,
simulando estrellas guías, oscureciendo la rutas.

El enigma de la destrucción se hacía cada vez mas ilegible,
pero todavia quedaba ese absurdo vestido de una noche primaveral,
lleno de flores pálidas, marcando la caida de los hombros desnudos, frios,
cubriendo un cuerpo que se olvidó de esperar, al que el tiempo no perdonó.

Quedaba todavía, la fotografia inexacta, un periódico de alguna época,
vieja rebanadas de pan sobre una estufa hechizada.
Ellos creian que la historia no podria morir,
que seguirían hasta el final de los tiempos,
pero no consideraron que la historia nunca tuvo un principio,
y menos un término de cuentos... eso la condenó...
a la muerte súbita,
a esa muerte insensible, desafiante, postergada
esa muerte que se cansó de estar sola y que vino por nosotros
para charlar de vez en cuando.

3 comentarios:

dijo...

me encantó.
No tener ni principio ni final...y esa muerte que ronda en cada paso, en cada movimiento....
besos

rule dijo...

Que bonito y que triste a la vez, muy guapo,
encantado de leerte

MAR dijo...

Triste es saber que la historia no tiene un principio ni un final de cuentos, definitivamente una muerte súbita y anunciada también.
Hasta siempre
Casiopea rehabilitada!!!!!